¿Qué es la medicina interna?
La especialidad de medicina interna veterinaria se dedica a la atención integral de su mascota enferma, enfocada al diagnóstico y tratamiento no quirúrgico del órgano o sistema afectado.
Para ello, en Vet2.0, estamos equipados con un laboratorio propio, técnicas de diagnóstico por imagen, entre otros servicios. Esto nos permite aplicar unos correctos protocolos médicos para obtener la máxima información que nos ayude a orientar el diagnóstico y posterior tratamiento.
El correcto método diagnóstico exige por parte de nuestro equipo una amplia formación (gracias al acceso a la biblioteca y hemeroteca) y continuo reciclaje para adaptar los nuevos tratamientos a nuestros protocolos.
Preguntas frecuentes
¿Qué síntomas indican que mi mascota necesita medicina interna?
Si notas vómitos, diarrea, pérdida de apetito, cansancio o adelgazamiento sin motivo aparente, lo mejor es acudir a nuestro servicio de medicina interna veterinaria en Balaguer. Estos signos pueden indicar una enfermedad que requiere diagnóstico.
¿Qué tipo de enfermedades trata la medicina interna veterinaria?
La medicina interna se ocupa de problemas que afectan a órganos como el hígado, los riñones, el sistema digestivo, respiratorio o endocrino. Son afecciones que no siempre se ven desde fuera, pero que pueden ser graves si no se tratan a tiempo.
¿Qué pruebas se realizan para el diagnóstico?
Dependiendo de cada caso, pueden hacerse análisis de sangre, radiografías, ecografías o pruebas hormonales. Nuestro equipo en Balaguer te explicará cada paso para que sepas qué necesita tu mascota.
¿Una enfermedad de este tipo siempre requiere hospitalización?
No siempre. Muchas veces se puede tratar en casa con medicación y revisiones periódicas. Solo recomendamos la hospitalización si es necesaria para controlar el estado del animal o aplicar tratamientos específicos.
¿Es normal que una mascota mayor tenga más problemas de este tipo?
Sí, con la edad aumentan las posibilidades de sufrir enfermedades internas. Por eso es tan importante hacer revisiones veterinarias de forma regular, sobre todo a partir de los 7-8 años.